Por José Luis Sierra Villareal
Que la estrategia de combate al crimen organizado no marcha y que el presidente Calderón se siente solo, sin el respaldo del pueblo, son dos verdades que se han impuesto al paso de los días y de los acontecimientos. ¿Qué hacer para cambiar ambas situaciones? Puede parecer un exceso político, una locura de opinante, pero creo conveniente recurrir a los consejos de los abuelos, a la sabiduría del pueblo: las escaleras, señor Presidente, se barren de arriba pa’ abajo.
El día que se detenga, se procese Y SE CASTIGUE a los militares de alto rango que mantienen complicidad con los jefes de las organizaciones criminales, ese día el pueblo creerá en su presidente y empezará a confiar en los militares “de a pié”. Que los detengan y los castiguen, como a Gutiérrez Rebollo y no que los exoneren, como a Acosta Chaparro y a Quiróz Hermosillo.
El día que el Presidente de México se decida a encarcelar a los gobernadores que han delinquido, sea como integrantes del crimen organizado, sea como rateros individuales y sátrapas pueblerinos, ese día el pueblo de México empezará a creer que la lucha contra el crimen va en serio y merece ser respaldada. Que los detengan acusados de lo que sea, pero que los sentencien de a de veras. Mario Villanueva, el único gobernador que ha sido detenido y “medio” sentenciado, lo fue por exigencia de los Estados Unidos, en donde se le procesará y castigará severamente, ya que en el país libró de todas, todas…
Pero, ¿cómo le vamos a creer a Felipe Calderón sus desplantes peliculescos y sus consignas de guerra, si matan, si asesinan IMPUNEMENTE a 72 seres humanos, y el Presidente de los mexicanos NO TIENE EL CORAJE para destituir y sujetar a investigación judicial a los dirigentes del Instituto Nacional de Migración? Eso, nada más pa’ empezar…
¿Y por qué habríamos de creerle a Calderón cuando tenemos tan presente el caso de Chen Li Ye Gon? Un “tirador solitario” que fue capaz de amasar, cobrar, cargar y guardar 250 millones de dólares en efectivo, para no hablar de las toneladas de anfetaminas producidas y comercializadas, y todo, todo, lo realizó SIN CÓMPLICES y sin protección alguna de policías venales o de políticos corruptos. ¡¡El colmo de la ineficacia policial y de los engaños procesales: ni al chino del “copelas o cuello” se pudo detener y, ahora, extraditar!!
En Italia se pudo enfrentar a la “camorra” cuando se tomó la decisión de procesar a un Presidente de la República, además de magistrados, jueces y fiscales, directores de prisiones, jefes policíacos, directores de bancos y financieros “prestanombres”, además de dueños de casinos, de bares y restaurantes, de equipos de futbol. En eso consistió la estrategia de “manos limpias” que les permitió a los italianos despojarse de un lastre que los minaba como sociedad y los dañaba como economía.
No sé, no tengo elementos para emitir un juicio con los fundamentos suficientes, pero hay algo, algo, que no deja actuar al presidente Calderón. Hay algo que le impide hacer lo que debiera, lo que la lógica dice y manda. No sé qué podrá ser, pudiera ser cobardía; tal vez lo quiere hacer pero no sabe cómo hacerlo; a lo mejor, ni cuenta se da de lo que ocurre y de lo que pudiera hacer pero no hace; ojalá y no, pero también pudiera ser que los compromisos que suscribió para llegar a la presidencia le impidan hacer lo que quiere y lo que debe hacer.
Pero, sea por una cosa o por otra, lo cierto es que no se le cree. El problema que enfrenta no es por mala comunicación sino por carencia de actitudes, falta de resultados tangibles y aceptables. Ante señales tan claras como estas que se sugieren no habría estrategia comunicacional que fallara.
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