El caricaturista Eduardo del Río, Rius, encontró una explicación de por qué México festeja el inicio, y no el final, de la Independencia y la Revolución: es que nunca tuvieron final.
Y justo así titula su nuevo libro, ’2010: Ni independencia ni revolución’ (Planeta). “Trato de decir, de hacer ver, que en este país siguen gobernando los mismos que gobernaban durante el virreinato: los ricos, el clero, el ejército, y ahora hay que añadir a los políticos”.
El nuevo libro se suma a los 108 títulos y más de 160 recopilaciones, según sus propios cálculos, que ha publicado desde 1966.
A su descripción de monero, historietista y escritor de 75 años, habría que sumar también el de ‘desilusionado social’.
“Yo francamente ya perdí las esperanzas de que esto cambie, porque no veo a una sociedad politizada, que esté organizándose, para fundar un nuevo partido. Es muy triste de verás lo que está pasando porque no hay esperanza”, lamenta.
“¿Cuál independencia?”, se pregunta Rius. “¿Qué clase de independencia es esa que no acaba con la esclavitud de los indios, ni les regresa sus tierras, ni limita el poder del clero, ni su dominio en la educación, ni se preocupa por hacer menor la desigualdad social, ni le da la participación al mestizo…?”.
Con caricaturas, grabados y textos, Rius ilustra un movimiento independentista iniciado por Miguel Hidalgo pero que murió con José María Morelos. Lo que siguió después, asegura, fue la farsa de una independencia liderada por Agustín de Iturbide y apoyado por un sector que buscaba evitar el liberalismo que había llegado a España en 1812 con la Constitución de Cádiz.
¿Y la Revolución? A lo más que se llegó fue a una revuelta que Rius resume así: A Francisco I. Madero lo mataron los gringos; a Emiliano Zapata, Venustiano Carranza; a Carranza, Obregón, quien también mató a Pancho Villa; a Obregón lo mató la Iglesia junto con Plutarco Elías Calles; a Calles lo corrió Lázaro Cárdenas, quien ya no mató a nadie pero que fue asesinado en los libros de texto.
“No sé por qué se omite tanto que hubo dos periodos; durante el gobierno de Benito Juárez y el de Lázaro Cárdenas, en que de verdad fuimos gobernados por ideas liberales”, lamenta. A pesar de la sonada cultura revolucionaria mexicana en todo el mundo, Rius recuerda que todavía en 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional pidió tierra, libertad y justicia: los ideales de la Revolución.
“¿Qué vamos a celebrar si todo fue una farsa?”, culminó.












