
El viaje del Papa Benedicto XVI a México, que se realizará del viernes 23 al lunes 26 de marzo próximo, trae consigo un desaire a jerarcas católicos identificados con el Partido Revolucionario Institucional (PRI). No será ningún integrante del otrora poderoso Club de Roma quien esté a cargo de la visita, sino el arzobispo de León, Guanajuato, José Guadalupe Martín Rábago, quien como dirigente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) apoyó a los dos últimos Presidentes de México, ambos de extracción panista, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.
El control de la agenda de la visita papal por parte de jerarcas que han apoyado en otros procesos electorales a candidatos panistas, supuestamente pone en ventaja a quien se convierta en el candidato presidencial del PAN, a lo que aspiran Ernesto Cordero, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, frente a Enrique Peña Nieto, el precandidato único del PRI, quien también ha buscado la bendición papal.
La influencia de cardenales de Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, y de Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo de Guadalajara, no fue suficiente para que sus sedes recibieran al Papa.
De acuerdo con Rodrigo Vera, “el cardenal Norberto Rivera Carrera todavía a mediados de diciembre maniobraba para que el Papa viniera a la capital del país” (Agencia Proceso, 02/01/2012).
En el caso de Sandoval Íñiguez, Joseph Ratzinger no esperó para después de su visita y el pasado 7 de diciembre anunció que aceptaba su renuncia, presentada conforme al canon 401,1 del Código de Derecho Canónico, que establece: “Al Obispo diocesano que haya cumplido 75 años de edad se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias”.
Sandoval Íñiguez se integró así al grupo de obispos eméritos, los cuales suman ahora 41. Fue sustituido por el cardenal José Francisco Robles Ortega, quien el sábado 21 de enero pasado encabezó una misa para despedirse de la Arquidiócesis de Monterrey, a las 14:00 horas en la Arena Monterrey.
Otros jerarcas identificados con el PRI e integrantes del llamado Club de Roma como Emilio Carlos Berlié Belaunzarán, arzobispo de Yucatán, y Onésimo Cepeda Silva, obispo de Ecatepec, tampoco fueron determinantes en la definición de la agenda de la visita, conforme la cual Benedicto XVI pernoctará las tres noches que permanecerá en México en una casa perteneciente a religiosas capuchinas de la Congregación Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, ubicada en bulevar Manuel López Sanabria número 218, en León, Guanajuato.
De acuerdo con el comunicado leído por Víctor René Rodríguez Gómez, secretario general de la CEM, en conferencia de prensa el pasado primero de enero, “Al término de las consultas llevadas a cabo con el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y de la Conferencia Episcopal que lo han invitado, y luego del detallado estudio realizado por los responsables de los viajes del Papa, conjuntamente con autoridades federales y miembros del gobierno de Guanajuato, el Santo Padre ha aprobado el programa que le fue sometido.
“El Santo Padre llegará, proveniente de la ciudad de Roma, al Aeropuerto de León, Guanajuato, (Bajío) (sic), la tarde del viernes 23 de marzo de 2012, en donde será recibido oficialmente por S.E. [Su Excelencia] el Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Lic. Felipe Calderón Hinojosa, por la Conferencia Episcopal y por el Sr. Arzobispo de León”, continuó leyendo el también obispo auxiliar de Texcoco.
Rodríguez Gómez, una vez abierto el espacio para preguntas de los reporteros, argumentó que Guanajuato fue elegido como sede por ser un “lugar geográficamente central de nuestro país, que además es un lugar emblemático por el monumento nacional a Cristo Rey y porque en el Bajío tenemos también un alto porcentaje de fieles católicos en comparación con algunas otras regiones del país”.
Se apresuró a explicar la razón por la cual el Papa no visitaría el Distrito Federal:
“De una vez adelanto que el no celebrarse en la Ciudad de México este encuentro no tiene nada que ver con la seguridad, sino solamente con las condiciones de salud del Santo Padre, ya que la altura sobre el nivel del mar de nuestra ciudad capital pues no favorece y los médicos no le han autorizado tener la visita precisamente a esta altura sobre el nivel del mar”.
El director estatal del Centro de Transfusión Sanguínea de Guanajuato, el hematólogo Pascual Palomares, declaró a El Universal (03/01/2012) que
“la altitud de Guanajuato no representa riesgo para la salud del Papa”. De acuerdo con el especialista, la Ciudad de México –con una altitud por arriba de los 2 mil metros sobre el nivel del mar (msnm) y la contaminación vehicular– efectivamente marcan una gran diferencia.
La Ciudad de México u, en tanto que León se encuentra a mil 804 metros sobre el nivel del mar. El domingo 25 de marzo está previsto que Benedicto XVI sobrevuele en helicóptero el Cerro del Cubilete, que alcanza una altura de 2 mil 579 msnm.
Para el investigador Édgar González Ruiz, sin embargo, las razones para que la visita se circunscriba a tres municipios del estado gobernado por el panista Juan Manuel Oliva (León, Silao y Guanajuato) van más allá de posibles afectaciones a la salud del Papa:
“Tiempo y lugar estuvieron muy bien calculados. No es ninguna casualidad que Ratzinger, después de casi siete años de pontificado, venga a Guanajuato precisamente en un momento electoral tan importante”, aseguró el especialista a Proceso (núm. 1836, 8/01/2012).
La visita papal concluye cuatro días antes del viernes 30 de marzo, fecha en que en este 2012 se inician las campañas en busca de la Presidencia de la República.
Guanajuato es uno de los seis estados –sin contar el Distrito Federal, donde se vota por Jefe de Gobierno– en los que el próximo 1 de julio se elegirá gobernador. La entidad constituye uno de los bastiones panistas más importantes. Ha sido gobernada por el PAN de manera ininterrumpida desde el 26 de septiembre de 1991, hace poco más de 20 años, cuando Carlos Medina Plascencia ocupó la gubernatura como interino.
En la más reciente elección para gobernador, la de 2006, Oliva (candidato de la alianza PAN-Nueva Alianza) obtuvo el 61.86% de los votos; el PRI en alianza con el Partido Verde logró 26.21%, mientras que la alianza PRD-PT alcanzó apenas 10.82% de la votación.
La popularidad de Peña Nieto podría lograr que el panismo perdiera la hegemonía en esa entidad. De acuerdo con una encuesta de Consulta Mitofsky, levantada en noviembre del año pasado, el PAN tiene 38.3% de las preferencias electorales y el PRI el 31.4 por ciento.
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