En el principio, la tierra estaba desordenada y vacía.
No había forma, no había dirección, solo confusión y tinieblas cubriendo el abismo.
Pero Dios habló: “Sea la luz.”
Y en ese instante, el caos se convirtió en creación, la oscuridad en claridad, el vacío en propósito.
Ese mismo principio sigue actuando hoy, dentro de ti.
El mismo Dios que trajo orden al universo te dio una mente hecha a Su semejanza.
Y en ella puso la capacidad de recrear, reorganizar y traer luz incluso en medio de los días más oscuros.
Dios no solo creó con poder, sino con sabiduría. Él ordenó cada elemento: la luz, las aguas, la tierra, los cielos, la vida.
Y al formar al ser humano, colocó en su mente una chispa de esa sabiduría: la habilidad de poner orden donde hay confusión.
Tu mente tiene ese mismo diseño. Cuando aprendes a callar el ruido, a respirar, a poner cada pensamiento en su lugar, estás reflejando la mente del Creador.
Desde la ciencia también lo confirman.
La neurociencia enseña que el cerebro posee una cualidad llamada neuroplasticidad: la capacidad de adaptarse, reorganizarse y crear nuevas conexiones incluso después de momentos difíciles o de pérdida. (1)
Esto significa que no estás condenado al desorden mental o emocional, sino que puedes reconstruirte desde adentro, porque tu mente fue diseñada para renovarse.
Salir del caos empieza con una decisión
Cuando todo parezca fuera de lugar, no busques grandes soluciones (Dios no creó el mundo en un instante) empieza con lo simple:
Ordenar tu casa, limpiar tu escritorio, doblar tu ropa, lavar los trastes o regar tus plantas son actos pequeños, que irán trayendo paz a tu mente, mientras pones orden afuera, tu alma aprende a ordenarse por dentro.
La limpieza y el orden no son solo hábitos humanos, son una expresión del Creador que habita en ti.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor y no a los hombres.”
(Colosenses 3:23)
- Cuando haces las cosas con intención, con gratitud, con presencia, estás adorando a Dios con tus actos.
- Ordena lo que ves, para aprender a ordenar lo que sientes.
- Acomoda lo pequeño, para fortalecer lo grande.
- Busca quietud, porque en el silencio se escucha la voz del que ordena el universo.
Los pequeños actos con constancia atraen grandeza.
Y lo que hoy parece simple, con el tiempo se convierte en sabiduría.
(1) Referencia:
Marzola, P., Melzer, T., Pavesi, E., Gil-Mohapel, J., & Brocardo, P. S. (2023). Exploring the Role of Neuroplasticity in Development, Aging, and Neurodegeneration. Brain Sciences, 13(12), 1610. https://doi.org/10.3390/brainsci13121668